INICIOS DEL CLUB UNIÓN
    • En 1907, el comerciante e industrial Esteban Durán Amat había trasladado su negocio de venta de artículos variados, especialmente comestibles y café, desde Gorgona, en el área canalera, hasta Panamá, y precisamente a la esquina de la avenida Central con la calle 15 Este. El negocio se llamó Casa Durán, y allí, en un rincón del local, se reunía a diario un grupo de caballeros capitalinos para tomarse unos refrescos y más que todo para conversar.
    • Entre ellos se encontraban los señores Rodolfo Bermúdez, Eduardo Chiari, Luis García Fábrega, Mario Galindo, Eduardo Icaza y Luis Méndez, a los cuales presentamos según el orden alfabético de sus apellidos.
    • Pues bien, de uno o de algunos de ellos, surgió la idea de efectuar esas reuniones en un lugar que les fuera propio y exclusivo para dotarlo de algunas otras comodidades que allí no les era posible encontrar.
    • El 27 de febrero de 1909 y bajo el título de Club Unión se lee lo siguiente en un periódico de la época: “Se cita a los socios fundadores para una reunión general el domingo 28 de los corrientes, a las 3:00 p.m. para acordar la organización de la sociedad y elegir su directiva”

 

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INAUGURACIÓN DEL CLUB UNIÓN
    • El 8 de mayo de 1909, el director secretario, Eduardo Icaza, cita a todos los socios del Club en los salones del mismo el martes 11 de los corrientes, con el objeto de verificar la elección de los miembros del Directorio y acordar la fecha de la inauguración del Club.
    • Por fin, en la edición del 18 de mayo de 1909 de la Estrella de Panamá, nos enteramos de que “el domingo en la noche se efectuó en la gran sala del Club Unión, una reunión para elegir el nuevo directorio y resulto favorecida por mayoría de votos, la lista que sigue: Eduardo Icaza, Pablo Arosemena, Antonio B. Agacio, C.C. Mallet y M. D. Cardoze”.
    • La Junta Calificadora para la admisión de socios, quedo elegida así: Samuel Maduro Bravo, Ramón Arias F. Jr., Florencio Arosemena Icaza, Arturo Müller, Samuel Lewis, José Misteli, J. N. Pophan, M. J. Cucalón, P. José Monteverde y Demetrio H. Brid.
    • Y termina diciendo el comunicado que para el 23 de mayo se ha fijado la fecha de la fiesta inaugural de institución.

 

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LA PRIMERA SEDE PROPIA DEL CLUB UNIÓN
    • Lo primero que su Junta Directiva le había propuesto a don Eduardo Icaza, propietario de la casa número 20 de la avenida Norte, era comprarle la propiedad, para lo cual el Dr. Alfonso Preciado, el diligente Presidente de la institución, le ofreció la suma de cien mil pesos plata, que el Sr. Icaza no aceptó.
    • Comienzan entonces las diligencias para tratar de adquirir un lote en el barrio de San Felipe que llenase las condiciones que se requerían.
    • En la calle 1°, entre las avenidas A y Central, y aledaño a la rampa que en esos tiempos constituía una de las entradas al paseo de las Bóvedas, existía un área de terreno, “un pedazo de playa” lo llamaba el Dr. Preciado, un “lote de baja mar”, nombre con que aparece en el contrato, que con posterioridad fue firmado entre el Consejo Municipal de la Ciudad de Panamá y el Club Unión.
    • El Dr. Alfonso Preciado, en su discurso que como Presidente del Club pronunció la noche del 3 de noviembre de 1917, fecha de la inauguración del edificio sede de esta asociación, dio las gracias a los concejales señores Pedro Brin y Fabricio Alba por su gran labor en el logro del proyecto.
    • Superada esta etapa, faltaba ahora conseguir la suma de dinero necesaria para dar inicio a la construcción.
    • Se escogió entonces al arquitecto de la obra, que fue James C. Wright, quien elaboró los planos, aun cuando en algunos aspectos de la fachada se inspiró en unas fotografías que de un club de Londres había traído don Joshua Piza.
    • El presupuesto primitivamente presentado por el arquitecto Wright era de 125 mil pesos plata por la construcción del edificio, más 10 mil por los trabajos que se tenían que hacer sobre la calle 1° y la rampa de las Bóvedas.
    • El Club tan solo poseía los $10 mil del préstamo más otros $9 mil provenientes de los fondos que la tesorería del mismo había economizado.
    • Fue entonces cuando el Presidente Preciado resolvió solicitar ayuda a don José Gabriel Duque, para ver si a través de la lotería que este caballero manejaba, era posible conseguir lo que hacía falta aún.
    • El Sr. Duque, en un gesto que aún se le agradece, donó lo que un sorteo ordinario podía producir. Los billetes de la lotería que jugarían en esa ocasión fueron vendidos por las tres hermanas Vallarino: Hilda María de Monteverde, María Teresa y Carlota, acompañadas de María Ester Arango, Beatriz de la Guardia, Berta Quelquejeu y Mercedes Zubieta.
    • La nueva sede del Club tuvo una larga y productiva vida de cincuenta y dos años, y con su amplitud, magnífica localización, salones y terrazas adecuadas y otras ventajas añadidas, le proporcionó a su número plural de socios, que ya sobrepasaban la cifra de ochocientos, grandes oportunidades para reunirse y alternar en las diferentes actividades que comenzó inmediatamente a organizar.
    • Elegantes recepciones y banquetes, concurridos y animados bailes, amplios salones para juegos, tertulias y festividades, cómodos bares, más una magnífica piscina que se le añadió después, contribuyeron a la felicidad de los socios y visitantes.
    • Miembros de varias casas reales europeas, presidentes de diferentes repúblicas, sobre todo iberoamericanas, funcionarios de gran categoría, artistas variados, diplomáticos e intelectuales visitaron y fueron homenajeados en sus interiores.

 

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EL TRASLADO DEL CLUB A PUNTA PAITILLA
      • Todo se inicia con la Directiva de 1966, presidida por Aquilino de la Guardia y que estuvo constituida por José A. de la Ossa, Camilo Fábrega, Alberto García de Paredes, Gabriel de Obarrio y Eric Henríquez.
      • En seguida ahí que incluir a la comisión que presidió el concurso arquitectónico para escoger los planos del Club, que fue constituida por los arquitectos Edwin Fábrega, Julio Jiménez y Jorge M. Arias, más el ingeniero Juan Antonio Stagg y don Ralph Lindo.
      • El 3 de noviembre de 1967, es decir, exactamente 50 años después de la inauguración del antiguo y entrañable local de la calle 1°, se colocó la primera piedra del que sería el nuevo, elegante y confortable nuevo Club.
      • Su construcción termino dos años más tarde y el Club Unión de Paitilla fue inaugurado el 14 de agosto de 1969.
      • En cuanto a la antigua sede del Club, o sea, el edificio de la calle 1°, siendo Presidente de la República el ex presidente de la Junta Directiva, don Marcos A. Robles, se mostró interesado en adquirirla para instalar allí el llamado Instituto del Arte, pero la idea no prosperó.
      • El Club ha sido permanente testigo de múltiples reuniones efectuadas en beneficios de ciertas capas no tan afortunadas de nuestra sociedad, y he aquí un interesante desafío que seguirá afrontando con seguridad. El Club Unión tiene aún y ahora la oportunidad de seguir siendo unos de los principales regidores de nuestro devenir.
      • El nombre es hasta cierto punto impropio, puesto que la historia del Club Unión no termina en la fecha en que se construyó la nueva sede de Punta Paitilla. Valga para comprobar lo anterior, lo acontecido el 5 de noviembre de 1997, cuando se conmemoró una fecha de gran significación. En el mismo mes del año 1917, se había inaugurado la primera sede, aquella que, durante 80 años, brindó a socios y familiares un segundo hogar. Los salones y terrazas de la de Paitilla, que a su vez cumplía 28 años, albergaron a los centenares de socios que acudieron a los actos programados.
      • Que la Unión, que es su nombre, su emblema y su razón de ser, permita a este Club seguir desempeñando su protagónico papel.

 

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